“Madagascar”: una novela que es mucho más que “una de piratas” / Por Matilde Durán Restrepo

La editorial Vestales (ver: http://www.vestales.com.ar), de Argentina, acaba de lanzar a librerías una nueva novela del escritor local Luis Benítez (Buenos Aires, 1956), ya conocido en las letras latinoamericanas por sus obras donde la historia ocupa invariablemente un papel fundamental. En “Madagascar” (320 pp, ISBN: 9789873863882), Benítez nos acerca al fenómeno de la piratería -todavía vigente en el siglo XVII- desde un ángulo diferente al de los meros relatos de aventuras. Se trata, en este caso puntual, de matices, circunstancias y hechos referidos al establecimiento de una colonia “anarquista” en esa remota isla enclavada en el Océano Índico, basada en el afán de sus fundadores por darle instancia real a un espacio donde la “libertad, la igualdad y la fraternidad” dejaran de ser simples expresiones de deseos para transformarse en algo concreto. De darle crédito a la historia, esta colonia efectivamente existió, apenas por un cuarto de siglo, antes de ser destruida y sus pobladores aniquilados por los mismos naturales.

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La única fuente de información acerca de Libertatia -tal el nombre de la colonia igualitaria en cuestión- parece ser, hasta la fecha, el tratado titulado “Historia general de los robos y asesinatos de los más célebres piratas”, editado en Londres en 1728, firmado por el capitán Charles Johnson, quien se supone que no es otro que Daniel Defoe (Londres, 1660-1731), el autor del memorable “Robinson Crusoe”, entre otras obras.

Hasta aquí la historia (real o supuesta) en que se basa Benitez para desplegar una amplia galería de personajes, siendo los principales el capitán Masson, el sacerdote Antonuzzi y el pirata Thomas Taylor, quienes fundan y administran Libertatia a fines del siglo XVII. Es de advertir que el autor argentino ha transformado en los citados los nombres atribuidos por Johnson/Defoe a los “verdaderos” protagonistas de estas peripecias, quienes serían según el escritor inglés, respectivamente, el capitán Olivier Misson, el  fraile dominico Caraccioli y el filibustero Thomas Tew (Nueva Inglaterra, 1650-el Mar Rojo, 1695), este último de existencia sí confirmada y de origen norteamericano. Las razones del argentino para operar esta metamorfosis fueron que, según sus mismos dichos en una entrevista realizada en su país y reproducida en la página de la editorial Vestales (ver: http://www.vestales.com.ar/blog/2017/08/07/entrevista-con-l-e-benitez/): “en la llamada ‘novela histórica’ la historia cierta y comprobable debe ser comprendida como escenografía y soporte de la ficción. Si la historia condiciona a la ficción, estamos ante un obstáculo. Esto es: que la historia aporte tiempo y espacio, vestuario, modos de ver el mundo de los hombres de esa época, pero que no le ponga trabas a la imaginación. […] Por ello son más ficcionalizables las rendijas de los períodos históricos, sus zonas oscuras y hasta ciegas: nos permiten fabular y una novela es, fundamentalmente,  una extensa fabulación. Libertatia, la república igualitaria fundada por piratas, en este sentido y aun en otros se ofrecía como más que adecuado marco para una novela. Luego, intensifiqué todavía más esa libertad pedida por la imaginación, transformando los nombres y algo de las circunstancias que Johnson/Defoe nos ofrece en su A General History…. Así, el capitán Thomas Tew, tal el nombre del pirata que acompañará lucrativamente las aventuras y peripecias de los fundadores de Libertatia, en mi novela se transformó en Thomas Taylor y respecto de los fundadores primeros de la colonia, el supuesto capitán Olivier Misson será en Madagascar Olivier Masson y el padre Caraccioli, referido por el tratado de marras, se convirtió en  fray Antonuzzi. Básicamente los mismos hombres en acción y pensamiento, pero con el agregado de todo aquello que aportó la imaginación para cubrir los extensos baches de la escasa información que llegó a nuestros días sobre sus actos y circunstancias.

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Aprovechando este “hueco” de la historia, Benítez desgrana una novela coral, de múltiples personajes, donde se conjugan las referencias y los fragmentos del libro de bitácora del capitán Masson, referidos a los prolegómenos de la fundación de Libertatia, el desarrollo de la colonia y su destrucción final, en conjunción con los recuerdos del pirata Taylor, en el presente de la novela prisionero de Luis XIV en una siniestra ciudadela francesa, La Rondelle, situada en la costa del Mar del Norte y dominada por inescrupulosos magistrados, mientras se gesta oculta una revuelta que tratará de convertir el reino -oficialmente católico, apostólico y romano- al protestantismo. Lo convulsionada que es la época -política, social y económicamente hablando- es un factor claramente aprovechado por el autor para aludir a las consecuencias de un atrevimiento mayúsculo, como el establecimiento de ese tipo de colonia, en un período signado por monarquías absolutas e intolerantes, que no entendían de utopías ni de otros sueños que no fueran los propios.

El estilo empleado por Benítez es como siempre ágil y poco menos que “cinematográfico”, brindándole al lector todas las facilidades para imaginar y hasta “visualizar” las peripecias, correrías, aventuras y zozobras de sus personajes, lo que torna a esta novela de largo aliento en un texto ameno y hábilmente dotado de suspenso e intriga suficientes como para mantener inquieta la atención de quien recorre sus páginas hasta llegar a la última, donde subyace una promesa de continuación, gracias a su final abierto.

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